Hipotensión arterial: causas, sintomatología y tratamiento

Imagen principal hipotension

Hoy me gustaría hablar de una patología/situación clínica conocida como Hipotensión.

Si recordamos hace unas semanas publiqué un post para aprender a tomar la tensión, en el que desarrollaba la definición de tensión arterial (TA) y los tipos de tensión que existen (TA sistólica y TA diastólica). También vimos en qué rango debían estar esas cifras y, a continuación estudiamos en los post de Hipertensión I e Hipertensión II las causas, consecuencias y tto de una TA elevada.

Encontrarse con una situación de TA elevada preocupa mucho a la población general, y todos tenemos un amigo/familiar/conocido que “tiene la TA alta”, sino somos nosotros mismos los hipertensos. Conocemos ampliamente esta patología a nivel comunitario, pero ¿qué pasa cuando se da la situación contraria?

En contrapunto con un paciente que sufre de hipertensión, puede parecer que tener la TA normal e incluso baja debe ser algo bueno, deseable incluso, pero no debemos olvidar que los extremos nunca son buenos y todo tiene sus repercusiones.

Entendemos como TA baja o Hipotensión a la situación en la que la presión arterial durante y después de cada latido cardiaco es mucho más baja de lo usual. Esto se traduce en una hipoperfusión de órganos importantes como el corazón, el cerebro… (no estarían recibiendo suficiente sangre). Si lo intentásemos cuantificar, estaríamos hablando de cifras de TA inferiores a 90mmHg de TAS y 60mmHg de TAD; sin embargo debemos tener en cuenta que la TA es algo individualizable, y que un descenso rápido de tan sólo 20mmHg de las cifras basales del paciente ya puede tener repercusiones clínicas a nivel sistémico. De hecho, determinados grupos poblaciones tienen cierta tendencia a que su TA sea ligeramente más baja que la media, como por ejemplo en mujeres jóvenes delgadas, y también en embarazadas (por la expansión del sistema circulatorio al albergar la nueva vida). Ojo con ello, puesto que una TA que para un paciente es baja, para otro puede ser algo normal, por lo que siempre debemos incluirlo como dato a preguntar en el momento de la entrevista o anamnesis del paciente.

Las causas de la HipoTA son variadas:

  • Fármacos: algunos fármacos, por su mecanismo de acción puede ejercer un efecto colateral hipotensor sobre el organismo. Los más comunes son los ansiolíticos, diuréticos, antihipertensivos, los empleados para cardiopatías coronarias (β-bloqueantes y especialmente los α-bloqueantes), analgésicos, sedantes, anestésicos, algunos antidepresivos… Por ello es muy importante siempre conocer los fármacos que estamos empleando y las contraindicaciones y/o efectos secundarios que tienen.
  • Enfermedades endocrinas: la hipoTA puede aparecer en pacientes con patologías que afecten a la tiroides (paratiroidea), que cursen con hipoglucemia (diabetes) o con insuficiencia suprarrenal (enfermedad de Addison). En diabetes avanzadas también se puede generar hipotensión ortostática (lo veremos un poco más adelante*), más en concreto en aquellos pacientes con neuropatía autonómica cardíaca secundaria.
  • Patologías cardíacas: como en arritmias (el gasto cardíaco no es efectivo, ya que el corazón no consigue eyectar la sangre de manera efectiva), bradicardias (la FC es demasiado baja para ser efectiva), infarto agudo de miocardio (fallo en la bomba cardíaca) y en insuficiencia cardíaca (malfunción de la bomba cardíaca).
  • Deshidratación: la volemia total se ve reducida.
  • Ayuno prolongado
  • Hemorragias: igual que en la deshidratación, la volemia corporal es menor a la adecuada por esa pérdida sanguínea.
  • Anemias: la falta de vitamina B12 y folatos se traduce en un descenso de glóbulos rojos y, a consecuencia de ello, en una bajada de la TA.
  • Situaciones emocionales extremas: que conlleven a un síncope vasovagal.
  • Entornos excesivamente cálidos: disminuyen las resistencias vasculares periféricas por vasodilatación y puede sumarse a deshidratación por sudoración profusa.

Si el origen de la causa no corresponde a ninguna de las anteriores, se pueden clasificar en varios grupos:

  • Hipotensión ortostática*: derivada de un cambio postural brusco, generalmente al pasar de sedestación a bipedestación (de estar sentado o tumbado a levantarse).
    En condiciones normales, la gravedad que soporta un individuo al ponerse de pie en forma súbita determina que la sangre se acumule en las venas de las piernas y el tronco. Como consecuencia de ello, se reduce de manera transitoria el retorno venoso, disminuyendo a su vez el gasto cardíaco y, de manera global, también la TA. Para compensar esta situación se activan unos mecanismos compensatorios (entre los que participan los sistemas nervioso simpático y parasimpático) que normalizan la TA sistémica aumentando la frecuencia cardíaca (FC), la contractilidad cardíaca y el tono vasomotor de los vasos de miembros inferiores (MMII). Estos cambios son mínimos y transitorios y el individuo no debería experimentar síntomas. Al permanecer en bipedestación, la activación del sistema renina-angiotensina-aldosterona y la secreción devasopresina (ADH) promueven la retención de sodio y agua y aumentan la volemia plasmática. Si alguno de estos mecanismos falla, se produciría una situación de hipotensión. Su duración afortunadamente es breve (de unos pocos segundos a escasos minutos). Si esta situación se origina después de ingerir alimentos se conoce como Hipotensión ortostática postpandrial, secundaria a una excesiva vasodilatación esplácnica y suele afectar más a población de mayor edad, pacientes hipertensos o con patologías de origen neurológico como Parkinson, Mielitis transversa, Amiloidosis….
    Os dejo un enlace a un folleto en versión PDF del CDC sobre esta situación clínica, sencilla de entender y muy útil para entregar a personas con esta patología, corresponde al punto 2 de la bibliografía.
  • Hipotensión mediada neuralmente (del inglés NMH): ocurre cuando una persona ha estado en bipedestación durante un tiempo prolongado. Se produce como resultado de un reflejo aberrante que puede precipitarse por diversas condiciones; especialmente en situaciones de estrés emocional (ansiedad, miedo y dolor) y físico (inanición, deshidratación, enfermedad, anemia y fatiga), y se estima que pueda formar parte de un mecanismo de defensa primitivo. Afecta con más frecuencia a adultos jóvenes y niños, estos últimos generalmente superan este tipo de hipotensión con el paso del tiempo.
  • Shock: un déficit de fluidos, un mal funcionamiento de la bomba, o una mala distribución del fluido mantenidos en el tiempo provoca una incorrecta perfusión tisular en los órganos corporales, generándose entonces hipoxia celular. Esta situación se conoce como shock. Existen varios tipos de shock en función del origen que haya causado la hipoperfusión tisular (hipovolémico, séptico, anafiláctico…). Próximamente podréis aprender más sobre este tema en un nuevo post, ¡prometido!
  • Atrofia multisistémica con hipotensión ortostática: se conoce como “síndrome de Shy-Drager”, provoca daños progresivos en el sistema nervioso autónomo. Se relaciona con una TA elevada al estar en decúbito. Es poco frecuente.

La sintomatología de la hipotensión es variada pero muy fácil de identificar:

  • signos hipoTAPalidez
  • Mareo
  • Náuseas
  • Vómitos
  • Cefalea
  • Dolor torácico
  • Disnea
  • Palpitaciones
  • Inestabilidad
  • Rigidez cervical
  • Visión borrosa
  • Vértigo
  • Síncope
  • Confusión

En el caso de la hipotensión ortostática, es determinante si la sintomatología aparece cuando el paciente pasa del decúbito a sedestación o bipedestación y desaparece cuando vuelve a tumbarse.

El signo más claro y que no deja lugar a dudas es si al medir la TA se obtienen cifras de TA inferiores a 90/60mmHg. La FC puede aparecer elevada (ligera taquicardia), y en determinadas situaciones incluso disminuida (bradicardia).

Para realizar un diagnóstico (Dx) claro de hipoTA es necesario monitorizar al paciente y realizar una anamnesis exhaustivo del mismo, considerando puntos como:

  1. Antecedentes personales y quirúrgicos (patologías, cirugías (qx) o lesiones previas)
  2. Cifras TA basal habituales
  3. Medicación
  4. Hábitos alimenticios
  5. Sintomatología relacionada con los episodios hipotensivos

También convendría realizar una batería de pruebas clínicas como:

  1. Pruebas analíticas del metabolismo básico
  2. Hemocultivos para verificar la presencia de infección
  3. Hemograma (fórmula y recuento)
  4. ECG
  5. Análisis de orina
  6. Radiografía de abdomen
  7. Radiografía de tórax

Lo más importante es encontrar la causa que ha generado el episodio hipotensivo y corregirlo. Aunque también debemos tener en cuenta que la hipoTA en una persona sana que no causa ningún problema generalmente no precisa tto.

TrendelemburgLa actuación ante un paciente que está sufriendo una bajada de TA es colocarle en decúbito supino, si es posible en trendelemburg (si necesitas repasar las posiciones para colocar a un paciente, te recomiendo que visites mi post sobre Posiciones de Traslado), y sino con los MMII en un plano superior al tronco (piernas elevadas por encima de la cabeza). Así le mantendremos durante unos minutos mientras su sistema cardiovascular compensa las diferencias de TA, aumentando en esta postura el flujo sanguíneo a la parte superior del tronco y el cráneo.

En caso de encontrarnos con un paciente que está sufriendo una situación de shock, debemos tomarlo como una urgencia vital y llevar a cabo una asistencia sanitaria ante un paciente hemodinámicamente inestable, pero os hablaré en detalle en el próximo post sobre actuaciones de enfermería ante Shock hemodinámico. ¡Os dejaré con la intriga!

Debemos tener mucha precaución con las caídas en pacientes que sufren desvanecimientos a consecuencia de una bajada tensional, ya que pueden sufrir diversas lesiones graves y fracturas. Las complicaciones derivadas de ellas pueden acarrean un punto de inflexión muy serio en la vida del paciente, como por ejemplo la reducción de la movilidad en un paciente anciano por fractura de cadera.

Alimentos que ayudan a elevar la TA en caso de hipoTA

Algunos alimentos han demostrado ser efectivas en la elevación de la TA. Los siguientes de la lista ayudan a combatir la hipoTA:

  • Sal común (NaCl)
  • Alimentos en hipoTABebidas: cualquier líquido ayuda a elevar la TA al aumentar la hidratación y, por ende, a mantener el volumen plasmático. No hace falta que sean excitantes con cafeína o teína, aunque así la incrementaremos más rápidamente.
  • Glucosa: está relacionada con la hipoTA indirectamente, ya que la hipoglucemia cursa con hipoTA (si te interesa saber cómo actuar en estas situaciones te recomiendo visitar Urgencias en la diabetes: hipoglucemia.)
  • Polen de abejas
  • Hierro: especialmente en situaciones hipoTA relacionadas con anemias hay que aumentar el consumo de alimentos ricos en hierro, como lentejas, hígado, mejillones… Y recordar que consumir estos alimentos con cítricos ayuda a su mejor asimilación.
  • Levadura de cerveza
  • Alga espirulina
  • Remolacha
  • Sésamo
  • Germinados de alfalfa
  • Acelgas

Para terminar, me gustaría resumir que la actuación ante un paciente con una crisis hipotensiva es dar soporte postural hasta su completa recuperación, identificar y corregir la causa de la hipoTA, ya sea aportando líquidos u alimentos y, en caso de encontrarnos ante una urgencia vital, realizar las maniobras pertinentes para asegurar la estabilidad hemodinámica del paciente, aplicando si es necesario las maniobras de RCP.

Llegados a este punto, me surge la duda… ¿sabríais cómo realizar una RCP de calidad? Pensad en ello, yo apuesto que sí ¡Nos vemos en el blog!

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Bibliografía:

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