Coronavirus: ¿cómo trabajarán los socorristas este verano?

Tras el pico de coronavirus llega el verano. ¿Cómo podrán minimizar el riesgo de contagio colectivos como el de los socorristas? Mira esta ingeniosa propuesta.
Principal Coronavirus ¿cómo trabajarán los socorristas este verano?

Os presentamos el Proyecto de Socorrismo que ha llevado a cabo un grupo de sanitarios de todos los estamentos para luchar este verano contra el coronavirus en playas y piscinas.

Todo ha cambiado en tiempos del COVID-19, nuestro estilo de vida, nuestra forma de comprar, de relacionarnos, de cuidarnos… Y aunque tratamos poco a poco de volver a la normalidad, hay cosas que aún no pueden realizarse de la manera que se hacía antes de la pandemia. Esto puede aplicarse a algo tan crucial como es el socorrismo.

Coronavirus y verano, problemas en RCP

A las medidas y protocolos de reanimación cardiopulmonar (RCP) y salvamento acuático, ahora hay que sumarle las precauciones contra el COVID-19. Esto implica, como vimos en el post de Equipos de Protección Individual (EPI), que el socorrista debería vestirse con el traje antes de zambullirse en el agua y salvar a la víctima. Esto es improductivo, ya que los materiales del traje, la mascarilla y la pantalla no funcionan si se sumergen en agua (por no hablar del riesgo de asfixia y fatiga del reanimador).

Aun no empleando el EPI a la hora de remolcar a la víctima del agua, habría que colocarse una protección de cara a realizar la RCP del ahogado, ya que los reanimadores estarán en contacto directo con el paciente a menos de un metro de distancia y manipulando de cerca su vía aérea. Tener que vestirse supone una gran pérdida de un tiempo my valioso para el ahogado en parada cardiorrespiratoria (PCR), además de lo incómodo y quizá poco seguro que sería el hecho de tener que llevar el EPI sobre la ropa mojada.

Para una víctima de PCR el tiempo es cerebro Clic para tuitear

Pero además de lo anterior se nos presenta otro problema más. Durante las compresiones y, especialmente las ventilaciones, hay riesgo de convertir en aerosoles las partículas potencialmente patógenas emitidas por el paciente. Esto se traduce en que, no sólo pone en riesgo de contagio a los reanimadores que están en contacto directo con la víctima, sino también al público de la zona que se encuentre alrededor, a mucha más distancia del metro que alcanzan las gotas de Flügge.

Proyecto de Socorrismo a prueba de COVID-19

Para dar solución a estos problemas, un grupo de amigos ha ideado una iniciativa que es sencilla a la par que funcional. Consiste en un plástico adherido a una mascarilla de resucitación, a la que puede acoplarse o no una manta térmica y que se puede fijar al suelo. Esto ejerce de pantalla e impide que las gotas y secreciones del paciente se dispersen en el aire. A esa mascarilla puede acoplarse un filtro y un balón autohinchable para realizar las ventilaciones de rescate durante la RCP sin impedir las compresiones.

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socorrismo

 

Conozcamos más sobre este proyecto que permite revolucionar la manera de realizar el socorrismo en playas y piscinas sin temer al coronavirus. Os presento la entrevista realizada a Roberto Barcala-Furelos, Profesor Doctorado de la Universidad de Vigo e integrante del grupo responsable del proyecto.

¿Quiénes sois?

Una banda. Somos un grupo de amigos que fuimos socorristas y ahora nos dedicamos a enseñar e investigar en la universidad (facultades de enfermería, de ciencias del deporte, etc), otros son enfermeros, pediatras, hay de todo. Estamos muy focalizados en dos ámbitos, el ahogamiento y la reanimación.

¿Cuál es el objetivo principal del proyecto y a qué pacientes podría aplicarse?

El objetivo principal de esto es buscar un sistema realista para un colectivo (socorristas) que trabajan en un entorno especial (playa) y con un paciente específico (el ahogado). Siempre se tiende a querer reproducir lo que sabemos de otros contextos fuera de los mismos, pero no es igual un sitio sin viento, en el que tienes medios o al menos puedes prepararte mejor, que una playa, con viento, estando mojado, con hipotermia por el frío del agua o con hipertermia por la temperatura de la arena. En definitiva, buscamos dos cosas.

  1. Protocolos seguros
  2. Medios rápidos

¿Cómo nace la idea?

Esto no es nuevo, lo del plástico ya se hace desde hace años en entorno intrahospitalario. Antonio Rodríguez (que por cierto, es el que inventó lo de la Macarena para la RCP), es pediatra en la UCIP y me mandó unos vídeos de entrenamientos en su unidad, y pensamos… ¿por qué no lo probamos en la playa?.

Además de su empleo en socorrismo acuático tipo playa o piscina, ¿Podría extrapolarse su uso a otros ambientes o necesidades?

Creo que montaña, podría ser viable en otros medios, pero me gustaría dejar claro que esto es un medio de fortuna, porque lo ideal es que siempre el personal que va a prestar el servicio esté CORRECTAMENTE equipado y entrenado. Por desgracia, mientras no alcancemos este estándar, hay que ir buscando alternativas, que nos protejan, pero también que den posibilidades al paciente. En este caso, se centra en la parada de origen asfictico, que necesita ventilaciones para combatir la hipoxia. Esto es para niños y ahogados principalmente

¿Qué puntos fuertes destacarías del proyecto sobre los métodos y materiales para RCP convencional?

Es rápido, fácil y no necesita mucho entrenamiento.

¿En qué se necesita mejorar o qué falla del proyecto actual?

Hay que valorar muy bien el retorno de constantes vitales, de nada vale reanimarlo si luego lo matas por asfixia. Y la mayor limitación es que este medio es de fortuna, nada te garantiza que sea igual  de seguro o más seguro que un medio tradicional.

¿Podría usarse junto con otros materiales del SVA (DEA/DESA, aspirador, accesos venosos…)?

Sí, sin duda, lo hemos probado.

¿Qué plazos manejáis?

El estudio piloto ya está hecho, esperamos mandarlo a revisión en pocos días. Vamos a someter esto a la crítica de la comunidad científica, para que más gente valore si esto es una posibilidad real o es una ida de olla. Si es lo primero, sería genial, para eso hacemos las cosas, para que sean útiles. Si es lo segundo, al menos hemos pasado un par de buenas tardes entrenando RCP y con los EPI en la playa.

Proyecto de RCP a futuro

Espero que os haya resultado interesante, al menos tanto como a mí este prototipo, que tiene muchas posibilidades de futuro en estos tiempos post-COVID19. Es un buen ejemplo de la adaptabilidad e ingenio del ser humano a los cambios que se le presentan.

Durante la pandemia los sanitarios hemos conseguido recursos de donde parecía no haberlos y hemos luchado fuertes y unidos para frenar este virus, pero aún no hemos ganado. Queda trabajo por hacer, y vamos por buen camino.

Y a vosotros ¿Qué os parece?

Nos vemos la semana que viene en el blog, Chao!

 

 

Diana
Enfermera interesada en la difusión del conocimiento mediante las tecnologías 2.0. Actualmente Enfermera en Clínica Universidad de Navarra (CUN-Madrid). Anteriormente Atención primaria.